Fleur de Lys

enero 14, 2008 at 8:19 pm (François Fauteur)

Me ajusté la chaqueta del uniforme mientras me miraba en el espejo.
Impresionante” pensé.

Realmente el uniforme me quedaba cojonudo. Además, el color azul oscuro hace relucir mucho más el emblema característico de Oficial de GARRA, La Flor de Lis. Una hermosa costura bordada en finos trazos plateados. Es impresionante ver los reflejos de las costuras bajo la luz de los focos.

Sonrio a la imagen. Me ha venido a la cabeza la visita con Mateo.
Je” se me ha escapado. Realmente fue divertido lo que ocurrió.

Ayer, cuando me presenté (por fin) a eso de las 16h, acudí sin prisas, sin nervios. Pero el pobre hombre no parecia estar en mi situación. Se encontraba totalmente fuera de sus casillas.

Nada mas verme entrar en su despacho, Mateo se levantó, casi tirando su mesa de trabajo, y empezó a bramar sandeces por ese hocico de foca que tiene como boca. Hombre, no se porque se enfadó tanto. ¿Quizas por llegar tarde? ¿Quizas porque fuí con la ropa del día anterior? (A fin de cuentas, no merecia la pena ir más arreglado). Cuando vi que no paraba de graznar, le dí una patada a la mesa, que rebotó en sus piernas, y le hizo sentar de golpe. Mateo se quedó mudo en ese momento y empezó a palidecer.

Escuchame idiota“, le dije tranquilamente. “Me da igual lo que me digas. Mientras tú te encuentras calentando esa silla, yo me estoy pateando el mundo moviendo mi culo para intenter salvar el mundo de las pifias que cometeis“. llegado ese momento, le alcé el puño, poco a poco, recreandome en la situación. “y tu no eres nadie para recriminarme” sonreí “Recuerda, yo cumplo mi trabajo, lo realizo a la perfección, y si alguien me lo ha de discutir ha de ser Nocol

Mateo recobró la compostura un poco y me dijo rápidamente. Presentante a él mañana mismo sin falta. Puedes retirarte.

No hacia falta, ya me habia ido.

Despues de una tarde de descanso, hoy toca ir a ver al gran jefe. Y no será tan agradable como ayer. Me miro en el espejo y le dedico una mueca malevola. Quizás me asciendan, o me echen, o peor, me asignen otra mision como la de Somalia.

Que más dá lo que hice” pienso. “A fin de cuentas ellas están a salvo. Es lo único que importa en mi profesión“.

Me giro, miro en mi repisa, no hay nada, ¿la cama? tampoco. ¿La chaqueta de ayer? no.
¿Donde he dejado los cigarrillos?

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